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sábado, 28 de enero de 2017

La influencia de nuestros antepasados en nuestras vidas.





 La influencia de nuestros antepasados en nuestras vidas.

Ancestros y descendientes es una relación muy a tener en cuenta si queremos entender aspectos de nuestro carácter que de otro modo no tienen sentido.
Personas que compusieron nuestra familia y que ahora ya no están vivas, son nuestros ancestros. Éstos se remontan tanto en el tiempo que se pierde el rastro de los probables orígenes de las ramas familiares.

¿Afectan los ancestros a sus descendientes?

Nosotros somos el resultado de muchas circunstancias anteriores que se fueron entrecruzando: multitud de personas tejieron el ramaje que ha confluido en cada uno de nosotros. Por tanto, somos consecuencia del acontecer de numerosos hechos fortuitos, y la causa al mismo tiempo, si ya tenemos hijos.

En el largo devenir de cualquier linaje, algunos de sus componentes tuvieron destinos fatales. Fueron excluidos de la familia por no cumplir con los “mandatos” impuestos, por cometer alguna atrocidad o murieron jóvenes, incluso siendo bebés. Si hay omisión o una negación de la pertenencia de esa persona al clan familiar, ese alma quiere seguir en él a través de los miembros descendientes, pues su instinto de pertenecer como uno más, está muy arraigado.

Entonces sucede que se perpetúan hechos o circunstancias trágicas, como si fuera una maldición. Coinciden fechas y aniversarios de nacimientos o decesos, se dan repeticiones de nombres que acarrean el mismo destino de un antecesor fallecido, enfermedades que parecen reproducirse a menudo en la familia, etc.

Bases de esta teoría

Según Alejandro y Cristóbal Jodorowsky (precisamente, padre e hijo), el clan familiar* tiene una fuerza centrípeta, que anula las individualidades en pos de la supervivencia de la mayoría de miembros del grupo familiar. Por ese motivo es tan complicado sustraerse a la influencia de los deseos y normas que subyacen en cada familia: la consigna implícita es “si no cumples con lo estipulado, serás expulsada/o”.

En cada unidad familiar existen unas leyes imperantes propias, que se han de seguir por todos los constituyentes como condición “sine qua non” para ser aceptado. Eso tiene un peso tremendo en quienes por lo que sea, se niegan a seguir el camino trazado para tomar el propio. Y a veces lo hacen a costa de mucho sufrimiento y de fracasar en todo lo que emprendan.

* Entendiendo el mismo como algo que se remonta mucho más allá de nuestros padres, abuelos o bisabuelos.

Bert Hellinger habló del “Orden del Amor” (los Padres dan, los Hijos reciben) y consideró la problemática individual como parte de un sistema más grande, que se tenía que tener en cuenta si se quería resolver.

¿Qué podemos hacer para compensar esta influencia?

Los Jodorowsky insisten en la importancia de indagar en el árbol genealógico, y Alejandro llamó a este trabajo “Psicogenealogía”. Su preparación multidisciplinar anterior, acabó confluyendo en lo que denominó “Acto Psicomágico”, que aplica principalmente para destrabar esos nudos invisibles que nos mantienen sujetos a la tiranía familiar.

Este acto fuertemente terapéutico y con connotaciones artísticas, reproduce a nivel simbólico un símil de la situación paralizante. Esa escenificación habla directamente al inconsciente porque utiliza su mismo lenguaje: las imágenes.

Es una acción liberadora que sana no sólo a quien la realiza, sino a los miembros de la familia que están implicados. Se puede considerar que este acto neutraliza la influencia en un aspecto concreto, aunque habría que ver si hay más situaciones pasadas, que nos puedan estar condicionando.

Otra técnica que tiene muy en cuenta la influencia de los ancestros en sus descendientes, son las Constelaciones Familiares y Sistémicas, que implantó Bert Hellinger.

En esto coinciden todas las teorías: nuestras raíces proceden de nuestra familia y por ello es importante encontrar el punto de confluencia, haciendo las paces entre quienes somos a nivel individual y nuestra familia de procedencia.


Entender la influencia que tienen nuestros antepasados en nuestras vidas es esencial para progresar en nuestro camino de sanación. Si sólo me concentro en el “yo” estaría perdiendo datos importantes que afectan mi vida de maneras inimaginables. La vida de nuestros antepasados, sus miedos, sus prejuicios y sus esperanzas a menudo se manifiestan en nuestra propia vida, incluso cuando no somos conscientes de ello. Identificar con éxito la huella que nuestros antepasados han dejado en nuestro interior es tomar consciencia de nuestra historia para poder transformarla en una nueva, libre de los demonios del pasado.

El psicólogo y psiquiatra suizo, Carl Jung, pudo darse cuenta de este hecho, se nota en esta reflexión: "Cuando trabajaba en mi árbol genealógico, entendí la extraña comunión del destino que me une a mis antepasados. Tuve el fuerte presentimiento de que estaba bajo la influencia de actos y problemas que quedaron incompletos, no resueltos por mis padres, mis abuelos, y mis otros antepasados. Tuve la impresión de que a menudo en la familia hay un karma impersonal transmitido de padres a hijos. Siempre pensé que tenía que responder preguntas ya hechas a mis antepasados o que tenía que concluir, o continuar los problemas no resueltos previamente".

Anne Schützenberger, en los años 70, al darse cuenta en su trabajo con enfermos de cáncer que habían repeticiones en la historia familiar, desarrolla la psicogenealogía . Esta es una terapia que trata de analizar lo vivido por los antepasados de un individuo para descubrir las causas de los trastornos actuales. Ella descubrió como los secretos de familia, las cosas “no dichas” como asesinatos, locura, robos, infidelidades, cárcel, incesto, abusos... tendían salir a la luz por medio de eventos trágicos, enfermedades y otras situaciones conflictivas que afectaban a los descendientes. Cuando el árbol quiere develarte un secreto, crea una estructura, algo que se repite, con eso pretende llamar tu atención.
Muchas veces hasta las fechas se repiten. En su libro: “¡Ay, mis ancestros!” cuenta el caso de una biznieta a la cual se le rompe el himen por accidente a los siete años y estudiando su árbol, descubre que su bisabuela fue fruto de una violación, en el mismo día y mes que le ocurrió su accidente.

El psicoanalista alemán, Bert Hellinger dice “los miembros de una familia se encuentran unidos por un alma común y también son dirigidos por ella. Esta alma familiar se rige por unas órdenes que en su mayoría permanecen ocultas para los miembros de la familia”. Estos patrones que sigue nuestra alma en base al ‘alma familiar’ son inconscientes.

Hellinger da ejemplos que ha visto durante sus terapias: las Constelaciones Familiares. Explica el caso de una hija que se queda sin casarse por lealtad a una tía que nunca se casó por cuidar a sus padres, y que inconscientemente es rechazada por la familia por el hecho de no contraer matrimonio. También habla de un hijo que siempre está pensando en suicidio en respuesta al patrón mental de su padre que ha sobrevivido la guerra pero que a nivel subconsciente añora unirse a sus compañeros. El inconsciente del hijo dice “yo me muero, para que tú, querido padre, vivas”.
Estos patrones subconscientes del alma familiar siguen apareciendo y afectando a los miembros del árbol genealógico hasta que aparece un héroe o heroína de ese clan y descubre, revela y sana lo que estaba escondido. El alma familiar queda sanada cuando se comprende lo que se está repitiendo y se quita o se repite en una forma positiva.

También podemos sanar estas cargas familiares liberando las emociones que han pasado de generación en generación por el ADN con El Código de la Emoción, terapia del Dr. Bradley Nelson. Al liberar estas emociones heredadas dejamos de repetir situaciones que están siendo atraídas a nuestro campo energético por la resonancia de estas emociones que están en nuestra memoria celular. Al sanarlas se puede sentir la paz y el agradecimiento de los ancestros que están siendo liberados por medio de nosotros. Este trabajo de plena consciencia es un verdadero trabajo de amor hacia nuestros antepasados, nuestros hijos y nosotros mismos.



¿Sabías que tus emociones pueden enfermarte?

¿Sabías que tus emociones pueden enfermarte?
 {Cambia tu vida inmediatamente}

A lo largo de los años numerosos investigadores han enfocado sus análisis a estudiar al hombre como un ser integral. Ésta forma de interpretación considera al hombre como un todo conectado, donde los diferentes planos que lo conforman actúan de manera conjunta, afectándose unos a otros.
Un ejemplo significativo es la conclusión de la doctora en psicología Susanne Babbel, quien afirma que muchos de los dolores crónicos que afectan a las personas, no tienen sus orígenes en lesiones anteriores o enfermedades graves. Por el contrario, son algunas emociones, como es el caso del estrés, las que repercuten en los órganos y en diferentes partes del cuerpo. Así, notamos cómo la psicología se introduce en el mundo de la salud física para dar explicaciones a malestares sin causas aparentes.

Si te sientes identificado, si tú también tienes dolores físicos de causas inexplicables, si deseas sanar tanto tu salud física como mental; debes saber que tus emociones juegan un papel preponderante en todo tu organismo. Hoy te invitamos a que descubras cómo funciona todo tu cuerpo y de qué manera puedes sanarlo.

Los dolores crónicos pueden originarse en las emociones.

Dolores de cabeza


Las cefaleas tensionales, o las migrañas, suelen estar relacionadas al estrés rutinario y a las preocupaciones. Suelen deberse por tener un ritmo de vida muy acelerado, demasiadas presiones laborales o autoexigencias.

La manera de solucionarlo es sumando, a la actividad diaria, algún momento para hacer ejercicios, descansar o minutos de ocio y esparcimiento. Puede hacer natación, buscar momentos para recostarse a leer un libro, ver televisión, etc.

Contracturas y dolores en el cuello


Según algunas corrientes entre los diferentes practicantes de Reiki, se cree que en el cuello se almacena nuestra culpa. Las contracturas crónicas pueden deberse a recriminaciones que hacemos a nosotros mismos, errores que no podemos perdonarnos y cuestiones que no podemos olvidar, que nos generan cargo de conciencia.

Para dar una solución a esto debemos dejar de juzgarnos, recordar que de los errores se aprende y quedarnos con lo aprendido. Pensar en nuestras cosas buenas, darnos la oportunidad de enmendar lo sucedido (si se puede) o saber perdonarnos, ya que nadie está exento de cometer errores. El tiempo y el curso natural de la vida, traerán frutos y tranquilidad.

Dolores y sensación de pesadez en los hombros



La frase "cargar el peso sobre los hombros" es algo real en cuanto a nuestras emociones. El kinesiólogo Ros Kitson afirma que en esta zona llevamos el peso de los problemas sin resolver. Las tensiones cotidianas y actuales a las que no les vemos solución, tienden a acumularse y "pesarnos" sobre la espalda.

Suele suceder cuando tendemos a hacernos cargo de más cosas de las que somos capaces de resolver, exigencias desmesuradas que tienden a convertirse en problemas al no encontrar la solución correcta o no contar con el tiempo para llevarlo a cabo. La solución está en repartirse tareas, compartir los problemas, hablar para encontrar una salida y no autopresionarnos.

Dolores en la espalda alta



La escritora Ronda Degaust, famosa por sus trabajos de autoayuda, relaciona los dolores en la zona de la espalda alta con la sensación de falta de apoyo emocional. Si padeces dolores crónicos en esta área, puede que estés necesitando un poco de contención o necesitas sentirte una persona querida.

La manera de solucionarlo es frecuentando tu grupo de amigos, generando una reunión familiar o buscar el cariño y las palabras en tu pareja. El amor de las personas que nos rodean es curativo, sana cualquier dolencia emocional. Siempre somos importantes para alguien que nos quiere tal cual somos, debemos buscar un abrazo reconfortante allí.
Dolores en la espalda baja



Los malestares en la espalda baja, se deben a los problemas económicos. El estrés originado por las finanzas, repercute directamente en nuestra zona lumbar. Esto fue confirmado por el doctor en medicina natural Mark Tong.

Es difícil dar una solución en cuestiones económicas ya que depende de una situación muy personal. Sin embargo puedes analizar algunas posibilidades como aumentos de sueldo, cambiar de trabajo, no realizar gastos innecesarios, etc.

Codos



Hablamos de molestias y no de dolores, ya que frecuentemente se trata de una rigidez en esta articulación. Se debe principalmente a una resistencia tenaz a los cambios. También se puede interpretar como un temor a "dejarse llevar" que se traduce en un endurecimiento y tensión en los codos.

Planea menos, arriésgate más, anímate a dejar llevar tu imaginación e intenta acercarte a personas espontáneas que te ayuden a salir de tus propias estructuras.

Dolores en las manos



Las manos nos conectan con el exterior, con el otro. Las usamos para expresarnos de múltiples formas y demostrar nuestro cariño. Los dolores en estas extremidades son signo de no poder expresar, ni conectar con el otro, a través del cariño.

Intenta retomar tu vida social y expresa a las personas que te importan, cuánto las quieres. Esto te ayudará a liberarte y a generar nuevos lazos de afecto. Aunque se trate de familiares o amigos de toda la vida, esto significará un gran cambio en su relación.

Molestias en las caderas



También se trata de una tensión o rigidez, en vez de un dolor en sí. Barbara Clark en uno de sus escritos de autoayuda, explica que las molestias aquí se deben a la incertidumbre frente al futuro. Es el miedo a moverse hacia delante, temor de lo que viene y de tomar decisiones importantes que pueden generar algún cambio futuro.

Intenta aventurarte a nuevas experiencias, oblígate a no pensar y sé consciente que cualquier decisión puede generar algún cambio, incluso la no decisión también. El futuro es algo inminente y cada paso de nuestras vidas es un aprendizaje nuevo.

Dolores en las rodillas



Según Lawrence Michail, el dolor en estas articulaciones se origina en el orgullo. Puede entenderse como un ego tan grande que la persona no es capaz de arrodillarse sin dolor. También entra en juego la vanidad y el amor propio.

Es un excelente ejercicio comenzar a empatizar con el otro, reconocer las virtudes de los demás, sabernos prescindibles y comenzar a actuar con humildad.

Dolores en las pantorrillas



Los dolores en esta zona se originan con fuertes problemas emocionales de celos y resentimientos.

Tómate las cosas con más calma, intenta pensar con la cabeza fría, confía en el otro o replantea tu situación sentimental teniendo en cuenta que las relaciones se basan en la confianza y la libertad.

Dolores en los tobillos



En el campo de la autoayuda y el control del propio cuerpo, se cree que los dolores crónicos centrados en los tobillos se deben a una incapacidad de la persona de recibir placer. Resistirse a los placeres naturales de la vida puede llevarte a una rigidez o dolores en esta zona.

Anímate a dejarte llevar, rompe la dieta, disfruta de tu vida íntima, recibe masajes y permite que los otros te agasajen como mereces.

Dolores en los pies



Los pies son el reflejo de nuestras satisfacciones. El dolor aquí puede deberse a una gran negatividad, producto de una sumatoria de insatisfacciones.

El doctor Adaobi Anyeji recomienda pensar en positivo, agradecer lo que tenemos y disfrutar de los regalos de la vida que parecen pequeñeces: un amanecer, el calor del sol, el color de las flores.



Fuente: http://www.diapordiamesupero.com/2015/10/emociones-enfermedad.html


sábado, 30 de julio de 2016

Abrazar, consolar y atender no es malcriar, también es educar


mamá con bebé


Abrazar, consolar y atender no es malcriar, también es educar

Malcriar no tiene nada que ver con consolar, con atender necesidades, con apagar miedos o nutrir con abrazos o caricias. Quien “mal cría” es quien no hace caso y abandona, quien comete el error de pensar que la mente de un bebé es como la de un adulto que entiende de manipulaciones o chantajes.

En un interesante estudio sobre inteligencia afectiva se demostró que lo que más experimentan los bebés a lo largo del día es dolor psicológico. Mucho más que el dolor físico. Es sin duda un detalle que vale la pena tener en cuenta: el sufrimiento emocional de los más pequeños tiene que ver con factores como el hambre, el miedo o la sensación de inseguridad.

Son factores instintivos que implican un malestar auténtico, y esto es algo que cada niño va a demostrar de un modo particular y diferente a los demás. Habrá bebés más demandantes que otros y por ello, como madres, hemos de entender la realidad particular de cada criatura sabiendo que quien atiende necesidades no malcría. Que ofrecer seguridad y estrategias es educar.

Te invitamos a profundizar en este tema que en ocasiones, suscita cierta polémica.
Consolar, el arte de entender necesidades.


Consolar, el arte de entender necesidades

Si un amigo nuestro llora no lo dejamos que lo haga hasta que se agote. Si nuestra pareja, nuestra hermana o nuestro padre lloran no los dejamos en una habitación hasta que se les pase. ¿Por qué hemos de hacerlo también con nuestros hijos?

Consolar es el arte excepcional de saber intuir necesidades y saber desplegar adecuadas estrategias de atención para sanar esos dolores psíquicos o emocionales. Por ello, en ocasiones, no basta con decir “cálmate, no pasa nada”, para un niño pequeño lo que confiere mayor poder de consuelo es el contacto físico y ese tono de voz capaz de hablar con calma y cercanía.



Son pequeñas cosas que generan auténticas improntas en el cerebro de un bebé que está madurando y donde cualquier estímulo, así como cualquier carencia, va a determinar su posterior desarrollo. Veamos más aspectos de interés.

La sabiduría del “biencriar”

Los términos son importantes en nuestro lenguaje, pero en ocasiones las expresiones más populares suelen ver siempre comportamientos patológicos donde solo hay procesos naturales. Es muy posible, por ejemplo, que también tú te hayas visto en la situación de tener que soportar los comentarios de tus amigos o familiares cuando coges en brazos a tus hijos para aliviar su llanto o su enfado.

“Lo estás malcriando”, nos dicen. Nosotras callamos sabiendo que no es así, porque entendemos que un refuerzo positivo en el instante acertado evita rabietas, reduce el estrés y consigue que nuestros niños se sientan más seguros para ir explorando su entorno a su ritmo.

* La sabiduría del biencriar sabe que que las consecuencia del llanto prolongado y no atendido trae efectos no deseados. Desde el punto de vista neurológico lo que ocasiona es que haya estrés, y un nivel elevado de cortisol altera la química de los neurotransmisores, se intensifica el miedo y una mayor necesidad de atención.

* La sabiduría del biencrear sabe que consolar, abrazar y “estar presente” mejora el vínculo con nuestros hijos. Nuestros niños van a necesitar de este apego seguro a lo largo de sus tres primeros años. Es una etapa donde sus necesidades vitales suelen ser simples pero esenciales: seguridad, afecto, reconocimiento y disfrutar de estímulos enriquecedores con los que favorecer la conectividad neuronal.

Un niño al que se le deja llorar hasta que se agote o al que no recibe abrazos o caricias es un bebé que construye una idea del mundo algo hostil, un escenario del que “siempre estará esperando cosas”, un mundo del que defenderse a veces con ira, o del que esperar refuerzos con los que encontrarse a sí mismo.

No es lo adecuado.




Promover el desarrollo emocional para ayudar a crecer

La educación emocional no empieza cuando un niño es ya competente a la hora de comunicarse, cuando hemos ya de poner reglas, de marcar límites y negociar normas. Un bebé de ocho meses que nos tira del pelo cuando se enfada es una persona que busca canalizar su rabia y su frustración.

* La educación emocional empieza desde el primer día en que dejamos a nuestro bebé en la cuna después de llegar del hospital. Después de dar a luz. No podemos olvidar que el primer anclaje emocional se origina nada más nacer, con ese primer contacto piel con piel entre el bebé y su madre.

* La lactancia materna es un pilar maravilloso para seguir construyendo ese vínculo que transmite seguridad, calma y bienestar. Más tarde, el arte de consolar de manera respetuosa le permitirá seguir creciendo en seguridad.

* Atender las reacciones negativas tampoco es malcriar. El niño de dos años que tira un juguete al suelo con rabia o que araña a su hermano o a su madre, esconde una emoción que lo sobrepasa y que hay que saber canalizar, entender y gestionar.



La tarea de entender emociones y trabajarlas es algo que requiere paciencia e intuición, algo que nunca deberemos pasar por alto “solo porque son pequeños”.
Las cosas pequeñas de ahora pueden transformarse en grandes abismos el día de mañana, por ello, es necesario que prestemos atención, que los alimentemos con emociones positivas poniendo en práctica el arte del biencriar.

Fuente: eres mamá

jueves, 28 de julio de 2016

Nuevo estudio demuestra que el amor del padre en más importante que el de la madre


Nuevo estudio demuestra que el amor del padre en más importante que el de la madre

Blanco, negro, gordo, delgado, católicos, protestantes, ricos, pobres. No importa cuántos factores sociales, económicos, culturales o religiosas difieren entre las personas, todos tenemos algo en común:venimos al mundo gracias a un padre y una madre, y su amor por nosotros hace toda la diferencia en nuestras vidas.

Según un nuevo estudio, ser amado o rechazado por el padre afecta desarrollo de la personalidad y la personalidad en los niños hasta la edad adulta. En la práctica, esto significa que nuestras relaciones en la infancia, en especial con los padres y otras figuras responsables, forman las características de nuestra personalidad.


amor de padre

“En medio siglo de investigación internacional, ningún otro tipo de experiencia ha demostrado un efecto tan fuerte y consistente en la personalidad y el desarrollo de la personalidad como la experiencia de rechazo, especialmente por los padres en la infancia“, dijo el coautor del estudio, Ronald Rohner, Universidad de Connecticut (EE.UU.). “Los niños y adultos de todo el mundo tienden a responder de la misma manera cuando se sienten rechazados por sus cuidadores y otras figuras de apego.”

Y ¿cómo se sienten? Exactamente como si hubiera sido golpeado en el estómago, sólo que en todo momento. Esto se debe porque los campos de la psicología y la neurociencia revelan que las mismas partes del cerebro se activan cuando las personas se sienten rechazadas y también se activan cuando sienten dolor físico. Pero a diferencia del dolor físico, el dolor psicológico de rechazo puede ser revivido por años.


El hecho de que estos recuerdos (el dolor del rechazo) acompañan a los niños toda la vida y es lo que termina por influir en sus personalidades. Los investigadores revisaron 36 estudios llevados a cabo en todo el mundo con más de 10.000 participantes y encontraron que los niños que se sienten rechazados sufren más ansiedad e inseguridad, y son más propensos a ser hostiles y agresivos.

La experiencia de ser rechazado hace que estas personas tengan más dificultades de formar relaciones seguras y de confianza con los demás, por ejemplo, la pareja, ya que tienen miedo de pasar por la misma situación otra vez.
¿Es culpa del padre, o es culpa de la madre?

Si el niño está haciendo algo mal en la escuela, o muestra una mala educación o comportamiento inaceptable, la gente más cercana tienden a echarle “la culpa a la madre.” Es decir, que el niño no tiene a la madre presente, o que ella no lo sabe educar.

Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que, por el contrario, la figura del padre en los niños puede ser más importante. Esto es porque los niños generalmente se sienten más rechazos si se trata del padre.

En una sociedad como la actual, aunque el nivel de la igualdad de género ha crecido mucho, el papel masculino sigue sobrevalorizado y, a menudo vienen acompañados de más prestigio y poder. Debido a esto, puede ser que un rechazo por esa figura tiene un mayor impacto en la vida de los niños.

Esto hace que sea una lección para los padres: el amor a sus hijos! Los hombres generalmente tienen mayor dificultad para expresar sus sentimientos, el cariño de un padre, es decir, la aceptación y el aprecio que viene de la figura del padre, puede significar todo para un niño, a pesar de que ninguno de los dos lo sepan todavía.

Y para las madres, otro mensaje: la próxima vez que te llamen de la escuela a causa de que su hijo hizo algo mal, tienes que tener una conversación con tu marido ;)
Bromas aparte, los problemas de personalidad, al parecer, pueden resolverse con el amor de un padre, y por supuesto, el amor de una madre.
Fuente: Despierta


«Castigar con silencio es más peligroso que con palabras. Y se hereda de padres a hijos»

Los autores de "La ciencia del lenguaje positivo» nos explican cómo construir un plan lingüístico familiar"


«Castigar con silencio es más peligroso que con palabras. Y se hereda de padres a hijos»

«Las palabras son poderosísimas. Pueden llegar a determinar el rumbo de nuestro pensamiento, nuestra actitud ante la vida e incluso, nuestra salud y longevidad». Esa es la teoría de Luis Castellanos y su equipo, expertos en neurociencia, y autores del libro «La Ciencia del lenguaje positivo». En él plantean que el uso de determinadas palabras (o la ausencia de estas) en el día a día puede suponer la diferencia entre el éxito y la derrota en cualquier ámbito. «El lenguaje nos permite gestionar nuestra propia inteligencia», asegura. «Si nos parece normal dedicar todos los días un tiempo a cuidar nuestro cuerpo, a asearnos, vigilar nuestra dieta o hacer algo de ejercicio, ¿por qué no dedicar también a cuidar cada una de nuestras palabras?», se pregunta Castellanos.

—La mayoría de nuestros deseos están centrados en mejorar nuestras circunstancias, pero estamos lejos de plantearnos mejorar nuestro lenguaje: así somos, así hablamos.

—El lenguaje refleja nuestra existencia, nuestra historia, nuestras esperanzas.El lenguaje es un espejo de cómo somos. Cuando somos conscientes de nuestras palabras nos damos cuenta de que no vemos el mundo tal y como es, sino tal y como hablamos. Por eso quizá cambiando el enfoque de ese espejo también podremos enfocarnos de otra manera, cambiar, ambicionar cosas más grandes, una vida mejor, con más bienestar, más alegría y más salud.


—¿Cómo podemos cambiar el uso de las palabras?


—Habitando las palabras. Hablar es habitar el mundo. Deberíamos hacernos cargo de nuestros vocablos, de su destino. Un buen ejercicio es intentar identificar las palabras que queremos que adquieran importancia en nuestra vida, aquellas que queremos «habitar». Nos referimos a esas que te ayudan a crecer, que son las que deberíamos compartir, las que nos ayudan a transformar nuestras vidas y a dar lo mejor que tenemos a las personas que nos rodean.

—¿Por qué es tan importante buscar ese lenguaje positivo?
—Esta científicamente comprobado que el lenguaje positivo busca evolutivamente dirigir nuestra atención y nuestra voluntad hacia el aspecto favorable de las cosas y de la vida. Tomar conciencia de nuestro lenguaje es fundamental para escribir nuestro destino. Es más, las palabras influyen en nuestra posibilidad de supervivencia, ya que la expresión de emociones positivas hace que nos fijemos, que prestemos atención, a aquellos estímulos físicos y mentales que cada vez son más relevantes para llevar una vida duradera, plena y con el mayor grado de felicidad posible. Somos unos firmes convencidos de las funciones vitales del lenguaje positivo en nuestra mente ejercen una influencia creativa en las decisiones más profundas que tomamos. Nuestras decisiones lingüísticas crean nuestra historia.

—¿Palabras son hechos?


—Palabras son hechos siempre. Tanto si haces lo que has dicho que vas a hacer, como si no lo haces. En el primer caso estarás mostrando un estilo de acción que genera confianza, mientras que en el segundo caso tu estilo de acción generará otro tipo de respuestas. Este es el poder de las palabras.

—También en el sentido negativo. La pareja, los padres, o los hijos son los que suelen soportar los efectos devastadores del lenguaje de la ira. Es lo que José Luis Hidalgo, coautor del libro, ha denominado el «Hulk en casa».

—Esto es así. El enfado desmesurado se propaga con mayor facilidad en los entornos íntimos. Se trata de una cuestión de confianza, y hacemos uso de ello. Las mayores muestras de enojo las solemos cometer en casa, ese terreno que sabemos seguro y donde no hay que fingir. Después del enfado sabes que nadie se irá de casa, que te seguirán queriendo, y que todo quedará en un hecho puntual. Sin embargo, a menudo maltratamos a las personas que nos quieren bien con nuestros gestos indisimulados de fastidio, con nuestro lenguaje descuidado, con palabras hirientes.

—Sabemos entonces que descuidamos los entornos más queridos pero, ¿qué podemos hacer para evitarlo? ¿Cómo podemos reconocer y reconducir estas reacciones exageradas ante hechos insignificantes?

—Hay dos momentos clave para nuestro entrenamiento. Uno tiene que ver con «cómo llegamos a casa», y el segundo, con reconstruir o reparar lo que inconscientemente, hemos dañado.

—¿Qué puedes hacer en lo relativo a «cómo llegas a casa»?


—Es importante realizar un pequeño acto, una señal de respeto, frente a la puerta de entrada, que puede consistir en respirar antes de girar completamente la llave. Es un simple gesto con el que asumir que accedemos a otra energía, a un escenario con otro ritmo, y que al cruzar el umbral de la misma nos vamos a incorporar a un nuevo espacio. Físicamente tiene que ver con la pausa, con un momento de silencio que aprovechamos para observar, para ver de verdad a las personas que nos esperan.

—Pero, ¿cómo reparamos los daños una vez que Hulk ha hecho estragos?


—En este caso es importante cuidar nuestro diálogo interior y no culpabilizarnos en exceso. Solemos tratarnos duramente cuando perdernos los papeles, lo pasamos mal precisamente por haber hecho que lo pasan mal los demás, renegamos más de la cuenta y alargamos innecesariamente la reflexión sobre las causas de nuestro comportamiento. Pensamos que así podremos curar las heridas cuando es precisamente lo contrario. Para enfrentarnos a los daños causados por nuestra ira podemos decir: «devuélveme lo que te he dicho, no era para ti».

—Igual que las palabras curan, dicen ustedes en su libro que el silencio es asesino y que se hereda de padres a hijos.

—En efecto. Castigar con el silencio es más peligroso que con palabras. El silencio es asesino, y se hereda de padres a hijos. Es un pozo sin fondo porque cuando se intenta salir ya no hay marcha atrás, se trata de un camino sin retorno cierto. Pertenece a la familia de la ira, pero puede ser más dañino que ella. Es casi imposible mentir cuando se habla enfadado, lo decimos mal, pero decimos lo que pensamos.

—¿Qué hacer con esta variable tan temida de la ira?

—Nosotros hemos identificado una cosa que se puede utilizar para romperlo: el tacto. Con el tacto surge... la palabra. Una cosa lleva a la otra. Lo hemos comprobado muchísimas veces en las formaciones que solemos impartir: a los alumnos les privamos de vista, los dejamos sentados en soledad y se callan. Entonces, les damos la mano de un compañero, da igual de quién sea, y empieza la conversación. Siempre obtenemos el mismo resultado. Sin duda,el tacto es la antesala del lenguaje verbal, de la comunicación fluida y sincera, es el gran desatascador de las relaciones humanas.


Luis Castellanos, durante la presentación de su libro- ÁNGEL DE ANTONIO
Consejos de Castellanos para trazar un plan lingüístico en nuestro entorno familiar

1. Incrementemos las palabras que tienen que ver con el sentimiento positivo y hagamos visibles esas palabras de algún modo; una forma creativa consiste en hacer de la cocina un «fortín» de positividad, es allí donde solemos invertir más tiempo, tomar decisiones, compartir una buena charla o desvelar lo que nos preocupa en busca de un buen consejo mientras tomamos un café o preparamos la cena, así que colocar a la vista—en los azulejos o en la nevera—unas simples palabras elegidas hacen que nos sintamos francamente bien.

2. Sorprendamos con algún «detallito», música, algo rico para compartir y, por supuesto, un post-it con algún mensaje especial que se desliza en una cartera, un bolso o un estuche escolar; elijamos las palabras y el momento donde ese mensaje puede ser más eficaz. Atrevámonos, incluso, a dejarlo en algún lugar donde esa persona tarde en encontrarlo, como en el bolsillo de un abrigo, debajo de una almohada o la sorpresa de la luna del coche.

3. Rebajemos el verbo «ser» y sus consecuencias que nos limitan, etiquetan y generan prejuicios; utilicemos mejor el verbo «estar», «parecer» o «comportarse», de forma que un «eres tonto» quede en un «estás tonto».

4. Hagamos asambleas divertidas centrándonos en las fortalezas de cada uno, juguemos a decirnos cómo nos vemos desde lo positivo, precisamente, para construir posteriormente aquello que tenemos que mejorar. Podemos expresarlo mediante palabras, dibujos, cuentos, etc.

5. Cuando preguntemos «¿cómo estás?», procuremos sentarnos, apagar la tele y callar, no sólo exterior, sino interiormente, anulemos los prejuicios, detengamos los argumentos o las interpretaciones que suelen ocupar nuestra mente y busquemos la calma interior.

8. Elaboremos un calendario emocional para expresar nuestros sentimientos, hagámoslo físicamente con cuadros grandes para que cualquiera pueda poner en la casilla correspondiente palabras a lo que les ocurre por dentro, propiciando el conocimiento emocional compartido. Expresar emociones de esta forma nos capacita para convivir con ellas creando ambientes protectores.

9. Incrementemos la cantidad de «síes» y rebajemos la de los «noes», fijémonos más en lo que tienen y no tanto en lo que les falta, anotemos logros, méritos, agradecimientos, hagámosles saber unos y otros de forma directa, sencilla, pública y abundante; equilibremos de una vez las incapacidades con las capacidades, convirtamos los imposibles en improbables, cambiemos la tendencia y empoderemos a las personas que nos acompañan vitalmente. Saldremos realmente favorecidos.

10. Demos más importancia a la voz humana... La tradición oral, escuchar algo de alguien, algo que nos importa de alguien que, incluso, no conocemos. La historia que se cuenta en el reino confortable de la cama convierte a nuestros hijos se vuelven más inteligentes, su inconsciente aprende y retiene nuevas palabras, giros complicados incluso. De todas las historias, las que más captan nuestra atención son las que hablan de nosotros mismos, las que hablan de lo cotidiano, de lo que les sucedió hace ya tiempo a nuestros mayores.

Fuente: ABC Familia Padres e hijos

Los dedos están conectados con los órganos: método japonés para curarlos en 5 minutos

Los dedos están conectados con los órganos: método japonés para curarlos en 5 minutos

Incluso con todos los increíbles avances de la ciencia en los últimos años, todavía es muy pequeña en comparación con la experiencia y la sabiduría adquirida a lo largo de miles de años de historia.



Para entender lo que estamos diciendo, basta con girar hacia el Este.

En este caso, en particular, estamos ante un fascinante recurso que proviene del antiguo arte japonés conocido como Jin Shin Jyutsy.

Este es un tratamiento que es capaz de equilibrar las emociones simplemente estimulando ciertas partes de las manos.

¿Intrigante verdad? A continuación, lea este informe especial y muy útil.

Como funciona

El nombre de la técnica es un homenaje a su creador, el filósofo Jin Shin Jyutsu.

De acuerdo con la teoría de Jin Shin Jyutsu, cada dedo está relacionado con un órgano y las partes del cuerpo.

Al mismo tiempo, se considera que cada cuerpo está conectado con ciertas emociones.

Por esta teoría, se puede controlar la salud de sus cuerpos y emociones mediante la manipulación de sus manos.

Se puede aplicar la técnica en cualquier lugar.

Sólo tiene que mantener sus dedos y pulsar la esperanza.

Puede hacerse o aplicar la técnica a otra persona.

Comience a tomar los dedos de la mano izquierda. La intensidad del toque es firme y delicado. Imagínese que está sosteniendo un pequeño pájaro. No apriete.

Una vez que comience a palpitar, espere unos 3 minutos y luego cambie de dedo. A continuación hay una guía rápida de la función de los dedos y sus relaciones con los órganos y las emociones.

Pulgar

Órganos: bazo, estómago y páncreas.
Las emociones: la depresión, la ansiedad.
Los síntomas: inquietud, dolor abdominal, dolor de cabeza, problemas de piel.
Acciones: mejora la digestión de los alimentos, ideas, pensamientos y emociones.
Le ayuda a dormir mejor y nos hace receptivos al tacto y afecto.
Las preocupaciones desaparecen.
Ayuda estómago, el bazo y el páncreas.
Puede detener un dolor de cabeza que se está iniciando.

Dedo índice

Órganos: riñón y la vejiga.
Las emociones: la confusión, el miedo.
Los síntomas: problemas con el sistema digestivo, dolores musculares, dolor de muelas, dolor de espalda.
Acciones: trae coraje, fortalece el deseo de vivir, armoniza el movimiento de
Fluidos corporales y el sistema muscular.
Se disuelve el miedo y las inseguridades.
Ayuda riñón y la vejiga.
Puede bloquear un dolor que está comenzando.

Dedo corazón

Órganos: hígado y la vesícula biliar.
Las emociones: irritabilidad, ira.
Los síntomas: dolor de cabeza, problemas de visión, problemas de circulación sanguínea, fatiga, dolor menstrual, dolor de cabeza frontal.
Acciones: amplía el sentido de la compasión, la claridad mental, la creatividad.
Regula la armonía interior.
Elimina la ira, la frustración y la irritabilidad.
Ayudar a hígado y la vesícula biliar.
Mejora la visión y revitaliza la fatiga general.

Dedo anular

Órganos: colon y pulmón.
Las emociones: la negatividad y la tristeza.
Los síntomas: problemas con la digestión, asma, problemas respiratorios.
Acciones: Promueve la alegría, la esperanza, el pasado eliminación y abierto a lo nuevo.
Se da vitalidad y energía para el cuerpo.
Lejos de la tristeza y la negatividad.
Ayuda pulmones y el intestino.
Armoniza la respiración y combate las molestias en el oído.

Dedo meñique

Órganos: intestino, corazón.
Las emociones: baja autoestima, las relaciones familiares, la inseguridad, nerviosismo.
Síntomas: presión arterial alta, problemas del corazón.
Acciones: aumenta autoestima, armoniza el sistema esquelético.
Termina con los reclamos, juicios, comparaciones y rivalidades.
Ayuda al corazón y el intestino delgado.
Puede cortar un dolor de garganta que está comenzando.

Palma de la mano

Cuerpo: diafragma.
Las emociones: depresión, desánimo
Los síntomas: Fatiga
Acciones: trae profunda sensación de paz.
Termina con el desaliento.
Ayuda a la membrana y el flujo en la región.
Armoniza cuerpo y mente.

Fuente: Naturaleza belleza y salud.com

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